1.- El poder del “yo” en lo que decimos
Una de las estrategias más efectivas para expresarse con asertividad es aprender a hablar desde uno mismo, utilizando frases que comiencen con “yo” en lugar de “tú”. Esto ayuda a evitar culpas o reproches que puedan generar una respuesta defensiva.
Ejemplo:
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“Yo me siento frustrado cuando no me escuchan.”
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“Tú nunca me haces caso.”
Este pequeño cambio en la forma de hablar abre la puerta al diálogo y reduce tensiones, ya que se centra en cómo nos sentimos sin atacar al otro.
2. El lenguaje no verbal también comunica
Otra cosa que he aprendido es que no basta con elegir bien las palabras, también es importante nuestro tono de voz, gestos, postura corporal y contacto visual estos también comunican, y a veces pueden decir más que lo verbal.
Incluso si el mensaje es respetuoso, un tono agresivo o una mirada evasiva pueden contradecir lo que estamos diciendo.
Consejo:
Algo que me ha servido mucho es ensayar frente al espejo o grabarme al exponer ,esto me ha permitido observar si mi lenguaje corporal y que realmente este transmitiendo un mensaje claro lo cual refleja inseguridad.
Desde mi experiencia en clase y prácticas, he notado que muchos conflictos, tanto en el ámbito escolar como laboral, no surgen por falta de conocimientos, sino por una mala comunicación.
Aprender a ser asertivos nos permite:
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Defender nuestras ideas sin agredir,
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Escuchar de forma activa,
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Y sobre todo, respetarnos a nosotros mismos sin dejar de respetar a los demás.
Creo firmemente que si más personas desarrollaran esta habilidad, nuestras relaciones serían más sanas, auténticas y equilibradas.

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